Ahí viene el lobo! Y el “lobo” llegó…

Por: Alexander González

En muchas oportunidades pensamos que era parte de un desgastado y populista discurso antiimperialista, de esos a los que recurrían algunos politiqueros para captar la atención de las masas. Pero, entre la banalización y teorías superfluas, hoy es una realidad…EL LOBO LLEGO Y TIENE SUS FAUCES SOBRE NOSOTROS.

A todos, nos acecha este perturbado “perro de guerra” que bajo su aventura supremacista e intervencionista para garantizarse sus recursos, ha decido tomar nuestra sagrada Patria, como escenario de sus prácticas guerreristas. 

Todos  y cada uno de nosotros, blancos, negros, chavistas, opositores de todas las tendencias, mujeres, hombres, ancianos y niños, somos su objetivo, ninguno de nosotros puede evitar ser su presa. 

En este momento, Venezuela pasó de la “amenaza inusual “a ser objetivo confirmado de la jauría mas sádica que jamás había liderado el gobierno de Washington. Estamos en la mira de los que se creen, nada menos que, dueños y policías del mundo y los venezolanos todos, salvo quizás  los “vende patria”, somos su objetivo de guerra. 

Hoy después de varios años de intento, con fracasados golpes de Estado contra la economía de la nación, han “cazado” nuestra gallinita de los huevos de oro. Con el descaro solo de un perro hambriento, se apoderaron de “Citgo“filial de PDVSA, asestándole un duro golpe a nuestra principal fuente de recursos económicos en el extranjero.

El objetivo: desesperar a la “presa mayor” asfixiándola económicamente en lo que considera su patio trasero, para preparar el escenario perfecto de confusión y entrega. Existen suficientes documentos desclasificados y declaraciones públicas que revelan los más bajos instintos de la raza “canina” del Departamento de Estados, lujuriosa por Venezuela.

Todos, nos encontramos en la incertidumbre del último decreto del “Lobo Alfa”, que pretende asfixiar aun más a los venezolanos, con la enajenación de nuestros bienes y el bloqueo internacional más férreo que hayamos conocido. Ya hemos escuchado el aullido de sus imposiciones, pero debemos estar preparados para sus mordidas, aunque a todos nos falte el aliento y muchos hayan tenido que salir en busca de  “oxigeno” a otras tierras. 

Es una guerra cruel y sin cuartel, a la que estamos sometidos a diario. Aunque aún no suenan las bombas,  se escuchan los estómagos de los más vulnerables. La crueldad, es otra de las estrategias favoritas de la jauría, bloquearnos el suministro de  los alimentos  para desesperarnos.

Todos, sabemos que escuchar el llanto de un niño por hambre, es más letal que un misil tomahawk. De eso se trata, que usted se esfuerce el doble por llevar el sustento y la quincena no le alcance para cubrir las necesidades básicas de su familia. Que requiera medicamentos para salvar una vida y no esté disponible en farmacias. Y lo peor no es esto, la incertidumbre en lo económico es lo aterrador, porque aún el lobo no  ha enseñado todos sus colmillos.

Nos aumentan todo a diario, nos imponen su sucia divisa para quitarnos el poder adquisitivo, quitarnos la alegría y hasta la dignidad. 

Porque de eso se trata, de BLOQUEARNOS y desmoralizarnos hasta el punto de enterrarnos la cabeza en la oscuridad de la frustración PARA QUE NOS ENFRENTEMOS HERMANOS COMO ENEMIGOS HASTA LLEGAR A LA DESESPERANZA. Pero, aquí sigue existiendo ejemplos que hay un pueblo consiente y esa es nuestra mayor arma contra el enemigo.

Siempre existe esperanza, nuestro pueblo es optimista, alegre y batallador. No permitas que te roben tu alegría y la libertad que hace doscientos años nos legaron nuestros libertadores. Los pueblos tristes no vencen y  parafraseando a nuestro gran José Félix Ribas, no tenemos otra opción que vencer. 

No permitas que algunos compañeros, quizás cegado por el fanatismo, y ya víctimas de la desesperanza pretendan que sientas vergüenza por no caer derrotado, por ser capaz de seguir sorteando las trampas de  la jauría  y  continuar firme sin entregarte, pisando suelo patrio. 

Esta es la Patria de Bolívar, soberana e independiente, no la casa de “Caperucita”, la cual el lobo pudo vulnerar en su cuento morboso, donde por cierto no tuvo un final feliz. Al igual le pasara aquí, mientras existan patriotas comprometidos con hachas de dignidad, capaces de decapitar los anhelos perversos del gobierno guerrerista de los EE.UU.

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