Con la Patria o contra ella


Mario Javier Pacheco Morales

Ante la coyuntura histórica por la que atraviesa la nación venezolana, y a la que hemos llegado como consecuencia  de factores tanto endógenos como exógenos, es común apreciar en algunos opositores,  una actitud de burla, banalización y descalificación en relación a la incidencia del imperialismo con respecto a sus amenazas y acciones injerencistas concretas en nuestra patria. A ellos, con todo el respeto a su derecho constitucional a oponerse a la revolución,  hay que decirles de manera firme que el imperialismo no es un concepto vacío ni una simple consigna ideológica,  sino un fenómeno de connotaciones históricas. El imperio español impuso su dominio colonial en América durante gran parte del siglo XIX. Simultáneamente, Inglaterra y Francia en el mismo siglo desarrollarían una política imperial ultramarina en el marco del desarrollo mercantil del sistema capitalista de producción. Posteriormente en el siglo XX y especialmente a raíz de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la batuta del capital monopolista imperial la toma Estados Unidos de Norteamérica hasta nuestros días. Banalizar sobre su existencia, es demostrar un gran desconocimiento de la historia de nuestra América. En lo que respecta a Venezuela, siempre es necesario referenciar la acción injerencista de la New York and Bermúdez Companny la cual promovió y financió la llamada Revolución Libertadora encabezada por el banquero venezolano Manuel Antonio Matos en 1902. La actitud patriótica del gobierno de Cipriano Castro, una vez aplastada la rebelión mercenaria de Matos demandando a la empresa norteamericana por Bs 24.178.336,47 como indemnización por la participación de la misma en la Revolución Libertadora, fue respondida por Estados Unidos con amenazas de agresión armada por haber aplicado nuestro país justicia de acuerdo a soberanas leyes contra dicha empresa. Ya antes, nuestro país había sufrido el bloqueo naval de sus puertos por parte de Inglaterra, Alemania e Italia como consecuencia de la imposibilidad para pagar la deuda exterior. A partir de 1922 entran en acción los trusts yanquis iniciándose de esta manera su hegemonía en la explotación petrolera venezolana y, a través de ella, su influencia determinante en la estructura económica nacional. Tal influencia sufre un debilitamiento a raíz del ascenso al poder del Comandante Chávez quien impulsó una política petrolera de signo eminentemente nacionalista. La respuesta del capital norteamericano,  ante la decisión soberana de los venezolanos, de manejar su industria petrolera en función de los intereses  nacionales, ha sido desatar una política abiertamente injerencista hasta desplegar toda una multifacética guerra destinada a destruir el proceso de cambios iniciado en 1999. La estrategia contempla el bloque económico, embargo comercial hasta el recientemente anunciado bloque naval por parte del presidente norteamericano,  todo dirigido a ablandar material y espiritualmente al pueblo venezolano  sin descartar la intervención armada.

En resumen, la apetencia gringa sobre los recursos naturales de Venezuela es innata a su naturaleza expansionista hegemónica e imperial desarrollada desde el siglo XIX. El capital imperial norteamericano no es un invento de la Revolución Bolivariana. Es una realidad histórica. Hoy, esa realidad se cierne como nube negra sobre nuestra patria. Y, entonces, cuál debe ser la actitud de un venezolano, de una venezolana? La respuesta debemos darla desde un estado de conciencia nacionalista. No podemos ser dubitativos en este momento histórico. O estás con tu patria o contra ella. El hecho de hacer oposición al gobierno no es óbice para que algún venezolano de este sector pierda por completo la perspectiva y no solamente banalice al fenómeno imperialista, sino que llegue al estado mental de desear una intervención militar extranjera  directa a su país, a su nación a su Patria.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas