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El Pueblo

Mario Pacheco

¿Buscas al pueblo? ¿Qué noción tienes de pueblo? ¿Cuándo escuchas la palabra “pueblo”, en qué piensas? ¿Cómo identificas al pueblo? ¿Al oír la estrofa de nuestro Himno Nacional decir “Gloria al bravo pueblo”, a quién crees que se refiere? A caso la comprensión total de lo qué es el pueblo la hallarás en las elucubraciones teóricas de quienes se dedican a complejizar lo que realmente es sencillo? O en las formulaciones academicistas cada vez más alejadas de la realidad vivencial y cotidiana de la gente? Tal vez, en la verborragia de leguleyos oficiantes? O será, en el rebuscado discurso del politiquero de oficio, donde podrás reconocer el concepto de Pueblo?

El libre ejercicio del pensamiento da, a cada quien, la oportunidad de cubrir las interrogantes planteadas desde su particular visión. En mi opinión, el tiempo histórico dominante, es decir, el conjunto de circunstancias definidoras de la actual coyuntura, permite ubicar al pueblo en su esencia; en la realidad concreta: el sufrimiento en carne propia, día a día, sin misericordia, el ataque despiadado de sectores contra la masa de gente en distintos flancos. La maraña en que se ha convertido la dinámica vivencial y su interpretación tiende a invisibilizar, ocultar al pueblo, sin embargo este se objetiva de manera natural, tal cual es, en medio de este inmerecido sufrimiento.

¿Quieres ver al pueblo? Acércate a la parada del transporte hacia alguna de las comunidades de Carúpano; podrás darte cuenta de largas colas de gente de distintas edades pacientemente esperando por un pésimo servicio. Ante la ausencia de transporte normal, Verás a niños, niñas, jóvenes, adultos, adultos mayores con afectación física; intentando y logrando subir, luego de peligrosa maniobra, a un camión al cual, la naturaleza dicharachera del carupanero ha bautizado con el nombre de BUSBARANDA. ¿Quieres identificar al pueblo? Acude los días de pago a pensionados a las oficinas bancarias para que observes la calamitosa y vergonzosa realidad: Nuestros queridos abuelos y abuelas en kilométricas colas, aguantando sol, agua, quebrantos de salud y hasta la desconsideración de algún inconsciente. ¿Te quieres encontrar con el pueblo? Asiste diariamente al mercado, al abasto, panadería a la farmacia o cualquier establecimiento comercial; presenciarás el acto criminal masivo contra la gente tratando de obtener lo necesario para el sustento; alcanzarás ver en sus ojos la ira e impotencia acumulada ante el estado de indefensión en que se encuentra la inmensa mayoría de la gente y que pide a gritos el cumplimiento de las leyes.

He allí al pueblo. Más allá de conceptos, categorías y discursos. Helo ahí, Sufriente y paciente; no sabemos hasta cuándo. Mientras, El Libertador, ejemplo histórico para todos los venezolanos nos recuerda:

“Si no hay un respeto sagrado por la Patria, por las leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo; es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo.” Simón Bolívar (15.2. 1819)

“…La voluntad legal del pueblo es mi soberana y mi Ley Simón Bolívar (26.4. 1825)

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